7 de septiembre de 2011

Una vez más: Enfermería, Medicina: ¿Competición o colaboración?

Una vez más: Enfermería, Medicina: ¿Competición o colaboración? 

 

Leído en el blog de sanidad del diario inglés The Guardian el pasado viernes. Seguro que habrá otro momento para hablar de los elementos principales de esta reforma inglesa que, aunque algo descafeinados, siguen dando bastante miedo, pero hoy nos fijamos en algo muy relacionado con la racionalidad de unas políticas que vayan situando a la enfermería en un lugar tan central como la medicina dentro de los desarrollos competenciales de los servicios de salud.

No, no me refiero simplemente a intercambiar funciones o roles o competencias: Me refiero, como acabo de decir, a situar a la enfermería como eje central de los desarrollos competenciales profesionales en ciertos  -y crecientes- ámbitos de los servicios de salud. Y no lo digo por ideología, simplemente por necesidad. Este es el texto que quiero remarcar (su autora no es una enfermera, sino una periodista y el texto no es muy bueno, aunque sí significativo de un estado de cosas):


Título: "Lo que los parlamentarios deberían saber antes de que su voto hunda el Servicio Nacional de Salud" (traducción libre).

Dejemos una cosa muy clara. El Servicio Nacional de Salud [National Health Service, NHS] no necesita estar en un permanentemente estado de reforma... aunque siempre lo está y siempre lo estará. A los políticos con delirios de grandeza, sean del partido que sean, les encantan los grandes cataclismos estructurales, pero lo que en realidad verdaderamente funciona es lo detallado, lo experto... lo absolutamente aburrido.


El profesor Alan Maynard, espectador de muchas de estas inútiles agitaciones, ha venido proporcionando hace decenios pruebas concluyentes sobre la medicina basada en evidencias: Se ahorra dinero y se mejora la salud obligando a todo el mundo a seguir las mejores guías de tratamiento. La Isla de Wight evitó muchas admisiones en urgencias, simplemente enviando enfermeras a enseñar a los asmáticos a usar adecuadamente sus inhaladores, así que ¿por qué no aplicarlo en otros casos?


Las enfermeras pueden hacer el 70% de lo que hoy hacen los médicos generales más barato y, según afirma Maynard, generalmente mejor, simplemente porque siguen las directrices. Y, entonces, ¿por qué se han librado los médicos generales de que se analicen sus rendimientos rechazando compartir sus resultados?

Una investigación del profesor Ara Darzi demuestra que las readmisiones tras un cáncer de colon varían salvajemente; y que los tratamientos cardíacos mejoraron simplemente eliminando los peores tratamientos estadísticamente demoestrados. Y que los pacientes de las enfermeras suelen menifestar altísimas tasas de aprobación.

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A ver, habría muchos matices que objetar, las cosas no son tan simples ni tan generalizables, aunque es cierto que las pruebas demuestran que la sustitución de muchas tareas, desempeñadas hasta ahora por médicos, por enfermeras tiene una racionalidad contundente. La pregunta relevante para las enfermeras es: ¿Quieren hacerlo o temen, si lo hacen, perder su alma, aunque mejoren su estatus? ¿Y qué hay de los pacientes y de la famosa "sostenibilidad" de los sistemas de salud?

Siento decirlo, pero mi experiencia  -intensa, pero limitada espacial y temporalmente, es decir, más cualitativa que cuantitativa-  me indica que a muchas de las enfermeras opinantes, aquellas precisamente que podrían contribuir a generar liderazgos alternativos a la inutilidad actual, este tema crírico les da miedo y prefieren refugiarse en la retórica del espíritu Nightingale (dios mío, hace ya 100 años...) antes que en un análisis desideologizado y pragmático. ¿Es más importante La Enfermería (así, con mayúsculas) que las enfermeras (así, con minúsculas)? ¿O es que las enfermeras tampoco quieren avanzar en este sentido?

http://juherya.blogspot.com/2011/09/una-vez-mas-enfermeria-medicina.html?spref=fb


http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2011/sep/02/nhs-bill-what-mps-must-know?INTCMP=SRCH


Y tu que opinas?